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Kant

Términos

¿Qué es la ilustración?

Opinión

Comparación

Textos otros años:--->
Primer artículo definitivo para La paz perpetua

Prólogo a la Critica de la Razón Pura


Si tenéis que estudiar este texto, os recomiendo el siguiente cuestionario que me envía una estudiante de León: http://cort.as/3Qhb
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(Aquí.......) y (aquí.....) encontraréis algunas explicaciones que sobre texto he encontrado en la red.
Sobre Federico II de Prusia El Grande
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Kant ¿Qué es La Ilustración? (Clicar aquí para bajar el texto)
( Clicar aquí para proponer: dudas, soluciones, correciones)
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Königsber (Prusia), 30 de Septiembre de 1784, Kant,I; “¿Qué es la ilustración?, Alianza Editorial, Madrid 2004, p.81-93.
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(Nota: Texto extraído de la página que la consejería destina al efecto. He numerado los párrafos del 1 al 10 y he subdividido los párrafos más largos en fragmentos más cortos –por ejemplo 5a, 5b, 5c1-, para poder referirse a ellos con mayor facilidad. Tras su estudio detallado, quizás será conveniente reajustar la numeración).
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Introducción.- Se trata de un fragmento del breve ensayo kantiano "¿Qué es la ilustración?", publicado en 1784.

El autor explica ¿Qué es La Ilustración? a la luz de ideas que ya había desarrollado en la ética: La superioridad de la libertad y la autonomía moral sobre el sometimiento y la heteronomía moral. Contrapone el absolutismo ilustrado, representado por Federico II de Prusia, a los absolutismos tradicionales a los que califica de despotismos.

Estas ideas tendrán posterior desarrollo en "La paz perpetua" en la que desmenuzará las características de la "Constitución republicana", ya muy similares a lo que hoy entendemos por un estado democrático.
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1
Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la Ilustración.
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(¿Qué dice?)
En este párrafo, Kant responde a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?"
Kant afirma que la ilustración consiste en que el hombre salga de la "minoría de edad" (de la que es responsable) y se guíe por su propio entendimiento.
A continuación explica en qué consiste tal "minoría de edad": guiarse por otros, no por el propio entendimiento. Y finalmente nos dice por qué considera al hombre responsable de su "minoría de edad": por su "falta de resolución y valor para servirse del" propio entendimiento.

Al final nos resume el ideario de la Ilustración con el lema "sapere aude" (atrévete a saber).

(¿Qué quiere decirnos Kant?)
Kant está comparando La Ilustración al tránsito desde la edad infantil (sin voluntad propia y guiado por el entendimiento de otro) a la edad adulta (con voluntad propia guiada por el propio entendimiento) y lo resume en un tema tomado del clásico Horacio: “sapere aude”, atrévete a saber, atrévete a guiarte por tu razón. No se trata solo de saber, sino de atreverte a guiarte por tu entendimiento (...)

Vuelven a aparecer aquí nociones que ya había desarrollado en su concepción ética: la crítica a la heterónomía y el principio de la autonomía de la voluntad (la libertad) con respecto a toda voluntad exterior: Obra por puro respeto a lo que tú consideras que es tu deber.
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2
Pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto, menores de edad durante toda su vida, pese a que la Naturaleza los haya liberado hace ya tiempo de una conducción ajena (haciéndoles físicamente adultos); y por eso les ha resultado tan fácil a otros el erigirse en tutores suyos. Es tan cómodo ser menor de edad. Basta con tener un libro que supla mi entendimiento, alguien que vele por mi alma y haga las veces de mi conciencia moral, a un médico que me prescriba la dieta, etc., para que yo no tenga que tomarme tales molestias. No me hace falta pensar, siempre que pueda pagar; otros asumirán por mí tan engorrosa tarea. El que la mayor parte de los hombres (incluyendo a todo el bello sexo) consideren el paso hacia la mayoría de edad como algo harto peligroso, además de muy molesto, es algo por lo cual velan aquellos tutores que tan amablemente han echado sobre sí esa labor de superintendencia. Tras entontecer primero a su rebaño e impedir cuidadosamente que esas mansas criaturas se atrevan a dar un solo paso fuera de las andaderas donde han sido confinados, les muestran luego el peligro que les acecha cuando intentan caminar solos por su cuenta y riesgo. Mas ese peligro no es ciertamente tan enorme, puesto que finalmente aprenderían a caminar bien después de dar unos cuantos tropezones; pero el ejemplo de un simple tropiezo basta para intimidar y suele servir como escarmiento para volver a intentarlo de nuevo.
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(¿Qué dice?)
En el párrafo anterior afirmaba que La Ilustración consiste en que el hombre salga de la "minoría de edad" (de la que es responsable) y se guíe por su propio entendimiento

En este párrafo explica por qué considera al hombre responsable de dicha minoría de edad: porque permanecemos en ella por pereza y cobardía
---Aunque nuestra naturaleza "nos haga físicamente adultos", preferimos continuar siendo menores de edad por pereza y cobardía.
---Esto facilita la tarea de los que se erigen en dirigentes (tutores).

A continuación ejemplifica cómo nuestra comodidad y cobardía nos mantienen en la minoría de edad:
-Mejor un libro que mi entendimiento.
-Preferir un médico que me fije la dieta.
-En lugar de pensar, pagar a otros para que piensen por mí.
-Percibimos el tránsito a la mayoría de edad como algo "peligroso, además de muy molesto".
-Nuestros dirigentes velan porque lo percibamos así.

Propone una analogía con los pastores que nos convierten en mansos incapaces y luego nos muestran el peligro de ir por libre. Kant afirma que ese peligro no es tan grande, una vez aprendamos a caminar por nuestra cuenta.

(¿Qué quiere decirnos Kant?)
Kant está comparando La Ilustración al tránsito desde la edad infantil (sin voluntad propia y guiado por el entendimiento de otro) a la edad adulta (con voluntad propia guiada por el propio entendimiento) y explica que nuestra permanencia como individuos sometidos a poderes de todo tipo se debe a:
-Nuestra comodidad y cobardía
-Los dirigentes saben convencernos de que, efectivamente, actuar como adultos es incómodo y peligros.

Vuelven a aparecer aquí nociones que ya había desarrollado en su concepción ética: la crítica a la heterónomía y el principio de la autonomía de la voluntad (la libertad) con respecto a toda voluntad exterior: Obra por puro respeto a lo que tú consideras que es tu deber.

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3
Así pues, resulta difícil para cualquier individuo el zafarse de una minoría de edad que casi se ha convertido en algo connatural. Incluso se ha encariñado con ella y eso le hace sentirse realmente incapaz de utilizar su propio entendimiento, dado que nunca se le ha dejado hacer ese intento. Reglamentos y fórmulas, instrumentos mecánicos de un uso racional –o más bien abuso- de sus dotes naturales, constituyen los grilletes de una permanente minoría de edad. Quien lograra quitárselos acabaría dando un salto inseguro para salvar la más pequeña zanja, al no estar habituado a semejante libertad de movimientos. De ahí que sean muy pocos quienes han conseguido, gracias al cultivo de su propio ingenio, desenredar las ataduras que les ligaban a esta minoría de edad y caminar con paso seguro.
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(¿Qué dice?)
En párrafos anteriores afirmaba que La Ilustración consiste en que el hombre salga de la "minoría de edad" (de la que es responsable, por permanecer en ella voluntariamente por cobardía y comodidad) y se guíe por su propio entendimiento

....En este párrafo insiste en la dificultad de abandonar esa minoría de edad dependiente que nos ha llegado a parecer tan connatural, que nos sentimos incapaces "de utilizar el propio entendimiento" porque nunca se nos ha dejado intentarlo. Considera que:
-Los reglamentos y fórmulas son grilletes que nos impiden pensar por nosotros mismos.
-Si nos los quitásemos, nos sentiríamos inseguros por falta del hábito de movernos libremente.
-Por eso son muy pocos los que han conseguido dejar de ser menores de edad.

¿Qué quiere decirnos Kant?)
Kant está comparando La Ilustración al tránsito desde la edad infantil (sin voluntad propia y guiado por el entendimiento de otro) a la edad adulta (con voluntad propia guiada por el propio entendimiento).

Afirma que los reglamentos (las normas de todo tipo = religiosas, políticas, civiles, costumbres) regulan todos los aspectos de nuestra vida hasta tal extremo, que no queda margen para que pensemos por nosotros mismos y actuemos de acuerdo con nuestro entendimiento (= mayoría de edad).

Más aún, si nos atreviéramos a romper tales ligaduras nos sentiríamos muy inseguros incluso en las decisiones más insignificantes.

La consecuencia es obvia: muy pocos consiguen dejar la minoría de edad porque consideran que sería incómodo y peligroso.

Vuelven a aparecer aquí nociones que ya había desarrollado en su concepción ética: la crítica a la heterónomía y el principio de la autonomía de la voluntad (la libertad) con respecto a toda voluntad exterior: Obra por puro respeto a lo que tú consideras que es tu deber.
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4
Sin embargo, hay más posibilidades de que un público se ilustre a sí mismo; algo que casi es inevitable, con tal de que se le conceda libertad. Pues ahí siempre nos encontraremos con algunos que piensen por cuenta propia incluso entre quienes han sido erigidos como tutores de la gente, los cuales, tras haberse desprendido ellos mismos del yugo de la minoría de edad, difundirán en torno suyo el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación a pensar por sí mismo. Pero aquí se da una circunstancia muy especial: aquel público, que previamente había sido sometido a tal yugo por ellos mismos, les obliga luego a permanecer bajo él, cuando se ve instigado a ello por algunos de sus tutores que son de suyo incapaces de toda ilustración; así de perjudicial resulta inculcar prejuicios, pues éstos acaban por vengarse de quienes fueron sus antecesores o sus autores. De ahí que un público sólo pueda conseguir lentamente la ilustración. Mediante una revolución acaso se logre derrocar un despotismo personal y la opresión generada por la codicia o la ambición, pero nunca logrará establecer una auténtica reforma del modo de pensar; bien al contrario, tanto los nuevos prejuicios como los antiguos servirán de rienda para esa enorme muchedumbre sin pensamiento alguno.

Para esta ilustración tan sólo se requiere libertad y, a decir verdad, la más inofensiva de cuantas pueden llamarse así: el hacer uso público de la propia razón en todos los terrenos.

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(¿Qué dice?)
En párrafos anteriores afirmaba que La Ilustración consiste en que el hombre abandone la minoría de edad en la que permanece voluntariamente (y en consecuencia, responsablemente) por cobardía (ante el "peligro" de atreverse a pensar) y por la comodidad (de seguir las normas establecidas).

El párrafo presente resulta bastante chocante:

- Primero afirma que la sociedad puede ilustrarse (= abandonar la minoría de edad), que, incluso,"es casi inevitable en cuanto se le conceda (*) libertad" . Más aún, algunos jefes (=tutores) se convertirán en librepensadores y difundirán esta vocación de pensar por sí mismo.

- En segundo lugar afirma que el público, influido por otros líderes, frenará el acceso a la Ilutración, forzándoles a permanecer bajo las antiguas normas y reglamentos...

-En tercer lugar, concluye que el público solo accederá a la ilustración muy lentamente, pues continuará atado a los antiguos y a los nuevos prejuicios, reforzando esta idea afirmado que una revolución puede derrocar el despotismo y la opresión, pero no puede reformar de verdad el pensamiento sometido a prejuicios antiguos y nuevos.

- Y en cuarto lugar recupera la idea inicial de que La Ilustración solo requiere la libertad de guiarse por la propia razón.

* También resulta chocante que Kant escriba "conceder" la libertad, ya que si considera que la libertad (= autodeterminación, autonomía...) es una cualidad esencial del alma, la libertad no se concede, sino que se reclama por aquellos a quienes les ha sido arrebatada y se reconoce por quien la tenía secuestrada.


(¿Qué nos quiere decir Kant?)

Parece que está afirmando que el camino a la Ilustración (el abandono de la minoría de edad) es inevitable, en cuando se da un mínimo de conocimiento y libertad de pensamiento, pero que la extensión de la Ilustración a toda la sociedad va a ser un proceso muy lento por la persistencia de prejuicios antiguos y nuevos.


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5
Actualmente oigo clamar por doquier: ¡No razones! El oficial ordena: ¡No razones, adiéstrate! El asesor fiscal: ¡no razones y limítate a pagar tus impuestos! El consejero espiritual: ¡No razones, ten fe! (Sólo un único señor en el mundo dice: razonad cuanto queráis y sobre todo lo que gustéis, mas no dejéis de obedecer.) Impera por doquier una restricción de la libertad. Pero, ¿cuál es el límite que la obstaculiza y cuál es el que, bien al contrario, la promueve? He aquí mi respuesta: el uso público de su razón tiene que ser siempre libre y es el único que puede procurar ilustración entre los hombres; en cambio muy a menudo cabe restringir su uso privado, sin que por ello quede particularmente obstaculizado el progreso de la ilustración. Por uso público de la propia razón entiendo aquél que cualquiera puede hacer, como alguien docto, ante todo ese público que configura el universo de los lectores. Denomino uso privado al que cabe hacer de la propia razón en una determinada función o puesto civil que se le haya confiado.


En algunos asuntos encaminados al interés de la comunidad se hace necesario un cierto automatismo, merced al cual ciertos miembros de la comunidad tienen que comportarse pasivamente para verse orientados por el gobierno hacia fines públicos mediante una unanimidad artificial o, cuando menos, para que no perturben la consecución de tales metas. Desde luego, aquí no cabe razonar, sino que uno ha de obedecer. Sin embargo, en cuanto esta parte de la maquinaria sea considerada como miembro de una comunidad global e incluso cosmopolita y, por lo tanto, se considere su condición de alguien instruido que se dirige sensatamente a un público mediante sus escritos, entonces resulta obvio que puede razonar sin afectar con ello a esos asuntos en donde se vea parcialmente concernido como miembro pasivo.
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(¿Qué dice?)
En párrafos anteriores afirmaba que La Ilustración consiste en que el hombre abandone la minoría de edad (en la que se permanece por cobardía y por la comodidad) y se atreva a seguir el propio entendimiento. La ilustración es inevitable en cuanto se dé libertad de pensamiento, pero su extensión a toda la población es lenta por la persistencia de los prejuicios.

En el presente párrafo afirma que:
- Diferentes autoridades dicen que no pensemos y nos limitemos a obedecer... (=Absolutismo tradicional)
- Federico II de Prusia defiende el librepensamiento, pero que obedezcamos.. (=Absolutismo ilustrado).

Para explicar la posibilidad un estado ilustrado, Kant distingue entre:
-Uso público de la razón (= capacidad de pensar como un individuo cualquiera): libertad de pensamiento sin restricciones.
-Uso privado de la razón (el que debe hacer la razón en una función o puesto): libertad de crítica y actuación, que debe ser restringida "en algunos asuntos encaminados al interés de la comunidad".

(¿Qué quiere decir?)

Kant está planteando que un estado ilustrado puede funcionar a pesar de que cada individuo se guíe por su propio pensamiento: su solución está en la distinción entre libertad de pensamiento, que como ciudadano debe carecer de restricciones, y libertad de actuación, que, "en interés de la comunidad", debe ser restringida al funcionario en particular (y también al ciudadano) en determinadas situaciones, que ejemplificará a continuación.
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5.ej.1.
Ciertamente, resultaría muy pernicioso que un oficial, a quien sus superiores le hayan ordenado algo, pretendiese sutilizar en voz alta y durante el servicio sobre la conveniencia o la utilidad de tal orden; tiene que obedecer. Pero en justicia no se le puede prohibir que, como experto, haga observaciones acerca de los defectos del servicio militar y los presente ante su público para ser enjuiciados.
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En párrafos anteriores Kant ha introducido los conceptos de Uso público y Uso privado de la razón para conciliar libertad (que cada ciudadano se dirija por su propio entendimiento) con obediencia (necesaria para el funcionamiento del estado). A continuación propone tres ejemplos para explicar el alcance de tales conceptos.

En el presente párrafo propone el primero de tales ejemplos: Un mando del ejército ante la tropa debe cumplir (y hacer cumplir) las órdenes y no debe criticarlas ante los soldados... (lo que es una restricción a la libertad de acción e incluso de pensamiento en aras al bien de la comunidad)...

Pero fuera del ámbito en que las órdenes deben ser cumplidas, se puede (y debe) exponer a los conciudadanos sus puntos de vista discordante o críticos... (libertad de pensamiento)

Se trata de una situación en la que la restricción a la libertad afecta a algunos ciudadanos por razón de su cargo.
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5.ej.2
El ciudadano no puede negarse a pagar los impuestos que se le hayan asignado; e incluso una indiscreta crítica hacia tales tributos al ir a satisfacerlos quedaría pena1izada como un escándalo (pues podría originar una insubordinación generalizada). A pesar de lo cual, él mismo no actuará contra el deber de un ciudadano si, en tanto que especialista, expresa públicamente sus tesis contra la inconveniencia o la injusticia de tales impuestos.
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En párrafos anteriores Kant ha introducido los conceptos de Uso público y Uso privado de la razón para conciliar libertad (que cada ciudadano se dirija por su propio entendimiento) con obediencia (necesaria para el funcionamiento del estado). A continuación propone tres ejemplos para explicar el alcance de tales conceptos:

En el presente párrafo propone el segundo de tales ejemplos: lo que ocurre en lo referente a los impuestos: Hay que pagar los impuestos establecidos y no se debe criticar en el momento de pagarlo pues podría incitar a la insubordinación (= restricción en la libertad de acción)

Pero fuera de ese ámbito, se puede (y debe) exponer a los conciudadanos sus puntos de vista discordante o críticos... (=libertad de pensamiento).

Se trata de una situación en la que la restricción a la libertad afecta a todos los ciudadanos pero en una circunstancia determinada.
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5.ej.3
Igualmente, un sacerdote está obligado a hacer sus homilías, dirigidas a sus catecúmenos y feligreses, con arreglo al credo de aquella Iglesia a la que sirve; puesto que fue aceptado en ella bajo esa condición. Pero en cuanto persona docta tiene plena libertad, además de la vocación para hacerlo así, de participar al público todos sus bienintencionados y cuidadosamente revisados pensamientos sobre las deficiencias de aquel credo, así como sus propuestas tendentes a mejorar la implantación de la religión y la comunidad eclesiástica. En esto tampoco hay nada que pudiese originar un cargo de conciencia. Pues lo que enseña en función de su puesto, como encargado de los asuntos de la Iglesia, será presentado como algo con respecto a lo cual él no tiene libre potestad para enseñarlo según su buen parecer, sino que ha sido emplazado a exponerlo según una prescripción ajena y en nombre de otro. Dirá: nuestra Iglesia enseña esto o aquello; he ahí los argumentos de que se sirve. Luego extraerá para su parroquia todos los beneficios prácticos de unos dogmas que él mismo no suscribiría con plena convicción, pero a cuya exposición sí puede comprometerse, porque no es del todo imposible que la verdad subyazca escondida en ellos o, cuando menos, en cualquier caso no haya nada contradictorio con la religión íntima. Pues si creyese encontrar esto último en dichos dogmas, no podría desempeñar su cargo en conciencia; tendría que dimitir. Por consiguiente, el uso de su razón que un predicador comisionado a tal efecto hace ante su comunidad es meramente un uso privado; porque, por muy grande que sea ese auditorio, siempre constituirá una reunión doméstica; y bajo este respecto él, en cuanto sacerdote, no es libre, ni tampoco le cabe serlo, al estar ejecutando un encargo ajeno. En cambio, como alguien docto que habla mediante sus escritos al público en general, es decir, al mundo, dicho sacerdote disfruta de una libertad ilimitada en el uso público de su razón, para servirse de su propia razón y hablar en nombre de su propia persona. Que los tutores del pueblo (en asuntos espirituales) deban ser a su vez menores de edad constituye un absurdo que termina por perpetuar toda suerte de disparates.
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En párrafos anteriores Kant ha introducido los conceptos de Uso público y Uso privado de la razón para conciliar libertad (que cada ciudadano se dirija por su propio entendimiento) con obediencia (necesaria para el funcionamiento del estado). A continuación propone tres ejemplos para explicar el alcance de tales conceptos:


En las presentes líneas propone el tercero de tales ejemplos: ¿cómo debe comportarse el sacerdote en las homilías?
- debe enseñar las doctrinas y dogmas de su iglesia, como tales... (= restricción en la libertad de acción),
- "tiene plena libertad" para exponer sus pensamientos particulares (=libertad de pensamiento).
------¿Argumento? de lo contrario se llegaría al disparate de que "los tutores del pueblo (en los asuntos espirituales) deban ser a su vez menores de edad".

Parece referirse a la pretensión de algunas jerarquías de iglesias oficiales del cristianismo - en particular a la denominada Iglesia Católica- de ejercer un magisterio absoluto en todas los asuntos, no solo los relativos al dogma o a la moral en contraposición a otras iglesias más partidarias de la relación directa del individuo con la palabra de Dios, representada en la biblia.

Se trata de una situación que entra de lleno en el conflicto iglesia-estado, en concreto
- La pretensión de determinadas jerarquías eclesiales de controlar el pensamiento de sus sacerdotes y, a través de ellos, de todos los fieles.
- La pretensión de los monarcas de favorecer determinadas creencias o asociaciones religiosas.



Kant ha afirmado que la Ilustración es el abandono de la minoría de edad para regirse por el propio entendimiento, de lo que se desprendería que las leyes y normas deberían progresivamente irse adaptando a dicho entendimiento...

En los tres párrafos que siguen, Kant reflexiona sobre el conservadurismo de las asociaciones religiosas que defienden que las normas y las interpretaciones de la doctrina deben permanecer inmutables

Kant concluye que tal inmutabilidad es contraria a la naturaleza humana, "cuyo destino es progresar".

(Parece alejarse del tema central Qué es la Ilustración, mezclando y contraponiendo el universo religioso y el universo político. Más adelante (9) justificará que se ha centrado en el ámbito religioso porque considera que la minoría de edad en cuestiones religiosas es la más frecuente y perniciosa...)
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6a
Ahora bien, ¿acaso una asociación eclesiástica - cual una especie de sínodo o (como se autodenomina entre los holandeses) grupo venerable - no debiera estar autorizada a juramentarse sobre cierto credo inmutable, para ejercer una suprema e incesante tutela sobre cada uno de sus miembros y, a través suyo, sobre el pueblo, á fin de eternizarse? Yo mantengo que tal cosa es completamente imposible. Semejante contrato, que daría por cancelada para siempre cualquier ilustración ulterior del género humano, es absolutamente nulo e inválido; y seguiría siendo así, aun cuando quedase ratificado por el poder supremo, la dieta imperial y los más solemnes tratados de paz. Una época no puede aliarse y conjurarse para dejar a la siguiente en un estado en que no le haya de ser posible ampliar sus conocimientos (sobre todo los más apremiantes), rectificar sus errores y en general seguir avanzando hacia la ilustración. Tal cosa supondría un crimen contra la naturaleza humana, cuyo destino primordial consiste justamente en ese progresar; y la posteridad estaría por lo tanto perfectamente legitimada para recusar aquel acuerdo adoptado de un modo tan incompetente como ultrajante.
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Se pregunta si una iglesia tiene derecho a mantener un credo o unas normas inmutables para eternizarlo sobre el pueblo:

Responde que sería "un crimen contra la naturaleza humana, cuyo destino... consiste... en progresar... y la posteridad... estaría legitimada a recusar aquel acuerdo"
6b
La piedra de toque de todo cuanto puede acordarse como ley para un pueblo se cifra en esta cuestión: ¿acaso podría un pueblo imponerse a sí mismo semejante ley? En orden a establecer cierta regulación podría quedar estipulada esta ley, a la espera de que haya una mejor lo antes posible: que todo ciudadano y especialmente los clérigos sean libres en cuanto expertos para expresar públicamente, o sea, mediante escritos, sus observaciones sobre los defectos de la actual institución; mientras tanto el orden establecido perdurará hasta que la comprensión sobre la índole de tales cuestiones se haya extendido y acreditado públicamente tanto como para lograr, mediante la unión de sus voces (aunque no sea unánime), elevar hasta el trono una propuesta para proteger a esos colectivos que, con arreglo a sus nociones de una mejor comprensión, se hayan reunido para emprender una reforma institucional en materia de religión, sin molestar a quienes prefieran conformarse con el antiguo orden establecido. Pero es absolutamente ilícito ponerse de acuerdo sobre la persistencia de una constitución religiosa que nadie pudiera poner en duda públicamente, ni tan siquiera para el lapso que dura la vida de un hombre, porque con ello se anula y esteriliza un período en el curso de la humanidad hacia su mejora, causándose así un grave perjuicio a la posteridad.
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Ahora generaliza la cuestión, preguntándose ¿qué tipo de leyes puede un pueblo imponerse a sí mismo(*)?

- La respuesta es que el pueblo debe imponerse leyes que perdurarán hasta que encuentre otras mejores:
----Los ciudadanos, especialmente los clérigos, deben ser libre para las críticas...
----El orden establecido durará hasta que se produzcan acuerdos y propuestas que protejan tanto a los nuevos colectivos como a quienes se quieran mantener en en antiguo orden. ¿?

- No es lícito acordar una constitución religiosa inmutable -incluso durante el tiempo que dura una vida humana- porque sería contraria a la esencia de progreso de la humanidad.


(*) Llama la atención cómo afirma que es el pueblo el que se impone las leyes... aunque no parece insistir sobre esta concepción tan novedosa cuando se vive en pleno absolutismo.
6c
Un hombre puede postergar la ilustración para su propia persona y sólo por algún tiempo en aquello que le incumbe saber; pero renunciar a ella significa por lo que atañe a su persona, pero todavía más por lo que concierne a la posteridad, vulnerar y pisotear los sagrados derechos de la humanidad. Mas lo que a un pueblo no le resulta lícito decidir sobre sí mismo, menos aún le cabe decidirlo a un monarca sobre el pueblo; porque su autoridad legislativa descansa precisamente en que reúne la voluntad íntegra del pueblo en la suya propia. A este respecto, si ese monarca se limita a hacer coexistir con el ordenamiento civil cualquier mejora presunta o auténtica, entonces dejará que los súbditos hagan cuanto encuentren necesario para la salvación de su alma; esto es algo que no le incumbe en absoluto, pero en cambio sí le compete impedir que unos perturben violentamente a otros, al emplear toda su capacidad en la determinación y promoción de dicha salvación. El monarca daña su propia majestad cuando se inmiscuye sometiendo al control gubernamental los escritos en que sus súbditos intentan clarificar sus opiniones, tanto si la hace por considerar superior su propio criterio, con lo cual se hace acreedor del reproche: Caesar non est supra Grammaticos, como -mucho más todavía- si humilla su poder supremo al amparar, dentro de su Estado, el despotismo espiritual de algunos tiranos frente al resto de sus súbditos.
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No es lícito renunciar a la Ilustración (= a la mayoría de edad, a regirse por el propio entendimiento), porque sería vulnerar los derechos de la humanidad al progreso.

- Un hombre puede renunciar -solo temporalmente- a la Ilustración, pero es vulnerar los derechos de la humanidad
- Un pueblo no puede renunciar a la ilustración porque sería renunciar a los derechos de la humanidad
- Un monarca no puede renunciar a la ilustración, porque su autoridad legislativa consiste en reunir la voluntad del pueblo.

El monarca debe hacer coexistir las mejoras con el ordenamiento anterior y para ello no debe controlar las opiniones de los ciudadanos que intentan nuevas soluciones, aunque debe evitar la violencia de unos ciudadanos sobre otros.
El monarca menoscaba su autoridad cuando:
---impone su criterio sobre el de los súbditos
---Impone el criterio de algunos súbditos con respecto a los demás.
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7
Si ahora nos preguntáramos: ¿acaso vivimos actualmente en una época ilustrada?, la respuesta sería: ¡No!, pero sí vivimos en una época de Ilustración. Tal como están ahora las cosas todavía falta mucho para que los hombres, tomados en su conjunto, puedan llegar a ser capaces o estén ya en situación de utilizar su propio entendimiento sin la guía de algún otro en materia de religión. Pero sí tenemos claros indicios de que ahora se les ha abierto el campo para trabajar libremente en esa dirección y que también van disminuyendo paulatinamente los obstáculos para una ilustración generalizada o el abandono de una minoría de edad de la cual es responsable uno mismo. Bajo tal mirada esta época nuestra puede ser llamada «época de la Ilustración» o también «el Siglo de Federico».
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¿Vivimos en una época ilustrada o en una época de ilustración?

No estamos en una época Ilustrada porque no todos los hombres son capaces de usar su propio entendimiento .

Estamos en época de la Ilustración o siglo de Federico (el monarca propugnador de dicho modelo) porque se está trabajando en esa dirección y van disminuyendo los obstáculos a la ilustración generalizada.
8
Un príncipe que no considera indigno de sí reconocer como un deber suyo el no prescribir a los hombres nada en cuestiones de religión, sino que les deja plena libertad para ello e incluso rehúsa el altivo nombre de tolerancia, es un príncipe ilustrado y merece que el mundo y la posteridad se lo agradezcan, ensalzándolo por haber sido el primero en haber librado al género humano de la minoría de edad, cuando menos por parte del gobierno, dejando libre a cada cual para servirse de su propia razón en todo cuanto tiene que ver con la conciencia. Bajo este príncipe se permite a venerables clérigos que, como personas doctas, expongan libre y públicamente al examen del mundo unos juicios y evidencias que se desvían aquí o allá del credo asumido por ellos sin menoscabar los deberes de su cargo; tanto más aquel otro que no se halle coartado por obligación profesional alguna. Este espíritu de libertad se propaga también hacia el exterior, incluso allí donde ha de luchar contra los obstáculos externos de un gobierno que se comprende mal a sí mismo. Pues ante dicho gobierno resplandece un ejemplo de que la libertad no conlleva preocupación alguna por la tranquilidad pública y la unidad de la comunidad. Los hombres van abandonando poco a poco el estado de barbarie gracias a su propio esfuerzo, con tal de que nadie ponga un particular empeño por mantenerlos en la barbarie.
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Vuelve a explicar por qué propone a Federico II de Prusia como modelo de gobernante ilustrado (lo había enunciado en el párrafo 5 y también al final de párrafo anterior):

-Porque no prescribe nada en cuestiones de religión...
-Ha librado "al género humano de la minoría de edad,... dejando libre a cada cual para servirse de su propia razón" en cuestiones conciencia.
-Permite la discusión publica de cuestiones religiosas más allá de su creo, fuera de las obligaciones profesionales.
-Su gobierno es un ejemplo de que la libertad no es contraria a "la tranquilidad pública y a la unidad de la comunidad"

Si nadie se empeña en lo contrario, los hombres por su propio esfuerzo, van abandonando la barbarie.
9
He colocado el epicentro de la ilustración, o sea, el abandono por parte del hombre de aquella minoría de edad respecto de la cual es culpable él mismo, en cuestiones religiosas, porque nuestros mandatarios no suelen tener interés alguno en oficiar como tutores de sus súbditos en lo que atañe a las artes y las ciencias; y porque además aquella minoría de edad es asimismo la más nociva e infame de todas ellas. Pero el modo de pensar de un jefe de Estado que favorece esta primera Ilustración va todavía más lejos y se da cuenta de que, incluso con respecto a su legislación, tampoco entraña peligro alguno el consentir a sus súbditos que hagan un uso público de su propia razón y expongan públicamente al mundo sus pensamientos sobre una mejor concepción de dicha legislación, aun cuando critiquen con toda franqueza la que ya ha sido promulgada; esto es algo de lo cual poseemos un magnífico ejemplo, por cuanto ningún monarca ha precedido a ése al que nosotros honramos aquí.
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Explica por qué ha colocado el epicentro de la ilustración (o abandono de la minoría de edad) en las cuestiones religiosas:

- Porque ningún gobernante ha forzado a sus súbditos en cuestiones artísticas o científicas,
- Muchos gobernantes han forzado a sus súbditos en cuestiones religiosas (en efecto, un monarca luterano o católico solía imponer tales religiones a sus súbditos por métodos, a veces, más que expeditivos).
- La minoría de edad religiosa es la más nociva e infame (conviene recordar la multitud de guerras más o menos encubiertas por motivos religiosos que llevan asolando Europa desde la caída del imperio romano de occidente).

El gobernante ilustrado (nueva referencia a Federico II) ha ido más allá permitiendo la libre discusión (el uso público de su propia razón) sobre la legislación...
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Pero sólo aquel que, precisamente por ser ilustrado, no teme a las sombras, al tiempo que tiene a mano un cuantioso y bien disciplinado ejército para tranquilidad pública de los ciudadanos, puede decir aquello que a un Estado libre no le cabe atreverse a decir: razonad cuanto queráis y sobre todo cuanto gustéis, ¡con tal de que obedezcáis! Aquí se revela un extraño e inesperado, curso de las cosas humanas; tal como sucede ordinariamente, cuando ese decurso es considerado en términos globales, casi todo en él resulta paradójico. Un mayor grado de libertad civil parece provechosa para la libertad espiritual del pueblo y, pese a ello, le coloca límites infranqueables; en cambio un grado menor de esa libertad civil procura el ámbito para que esta libertad espiritual se despliegue con arreglo a toda su potencialidad. Pues, cuando la naturaleza ha desarrollado bajo tan duro tegumento ese germen que cuida con extrema ternura, a saber, la propensión y la vocación hacia el pensar libre, ello repercute sobre la mentalidad del pueblo (merced a lo cual éste va haciéndose cada vez más apto para la libertad de actuar) y finalmente acaba por tener un efecto retroactivo hasta sobre los principios del gobierno, el cual incluso termina por encontrar conveniente tratar al hombre, quien ahora es algo más que una máquina, conforme a su dignidad.

Repite la idea de que el estado ilustrado combina:
--- Libertad de pensamiento, de razonamiento, de crítica
--- Obediencia en la actuación:

Esta forma de gobierno muestra que es conveniente tratar al hombre no como poco más que una máquina, sino conforme a su dignidad de ser capaz de guiarse por su propio pensamiento.